El inicio de todo o el final de nada

Bienvenidos todos a una nueva función. Serán testigos (o no) del inicio de todo o, lo que es lo mismo, el final de algo que nunca existió.

O quizá si existió, alguna vez que no es ahora. Y ahora lo que existe es algo que siempre estuvo en mi mente aunque no en mi corazón.

Es probable que esto sean divagaciones, que todo lo que escriba no sirva para nada o sirva para alguien. ¿Pero quién soy yo para juzgar qué hacer? Si toda la vida he hecho lo que la vida misma quiere, o tal vez eso es una mentira.

Hoy he despertado en la madrugada, antes de tener que despertarme realmente para ir al trabajo. Un nuevo cuarto, un nuevo apartamento, nuevo colchón y las mismas sábanas, el mismo gato enroscado a mis pies durmiendo profundamente. Y esto fue lo que me hizo darme cuenta que, de nuevo, quien era ya no soy.

No sé que va a pasar. No sé que esta pasando ni cómo voy a salir de esto. Vamos, que no sé ni siquiera cómo me metí en esto.

Pasé cuatro años viviendo una experiencia que no sabía que alguien, quien fuera, pudiera vivir. Era feliz aún sin ser yo. O tal vez si era yo, pero era otro a quien era antes. Feliz, enamorado, ilusionado y a pesar de que mi vida estaba muy lejos de ser perfecta, no tenía ninguna queja.

Pero es evidente que algo paso. Hubo un problema o el problema siempre fui yo (¿O soy?). Llegó ese momento en la vida de esa persona que era, en la que tenía que recordar que no estamos vivos para ser felices eternamente. Recordar que fuimos nómadas y lo seguimos siendo, en cierta manera, ya que no podemos estar un puto momento en paz, tranquilos, sin mover todo lo que somos, sin cambiar. Si, el sedentarismo nunca existió.

No recuerdo haber hecho nada. No sé ni siquiera porqué pasó pero mi vida y todo lo que creía tener se despedazó. De pronto, como si fueran hojas de un árbol, la persona que amaba me dejó de amar, era un invitado en la casa que tenía, todas mis cosas se resumieron en bolsas de ropa, libros y un plato roto. Hoja a hoja fueron cayendo.

Salí de ese lugar para comenzar una nueva vida pero fui atormentado un año entero por los fantasmas de lo que no había hecho, de mis faltas y defectos, de todo lo que no era y debí ser para ser querido.Todo un año dentro de una corte donde era jurado y juez. Y dentro de la corte, seguía con las mismas cosas mas ilusiones de pertenencia que eran eso, ilusiones. Como siempre nada mío, todo líquido.

Hasta que llegó el día de mi liberación. Aquella persona que amaba me amaba de nuevo, luchaba por mí. Tenía la promesa de un mundo nuevo. Dios volvía a sonreírme pero claro, Dios no existe, nunca existió. El fantasma nunca se fue, tan solo esperó; acechando el momento de dar su golpe. ¿Su último golpe? Y así llegamos a este momento. Un nuevo cuarto, un nuevo apartamento, nuevo colchón y la misma mentira. ¿Cuando veré su final?

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